Guerra Comercial Z: Capítulo 9 – “Calma, antes de la tormenta”

26 de febrero, 2020 Incluye: AAPL 0
Cuando era pequeño me quedé prendado de los mercados financieros y cuando crecí aprendí el valor del interés compuesto. A lo largo de mi... [+ info]
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Nos encontramos en la reunión del 14-15 de febrero 2019, cuando una delegación de EEUU viajó a Pekín para continuar las negociaciones comerciales. Este momento es dos semanas antes de que se cumpla el plazo dado por Donald Trump, para elevar los aranceles a gran parte de las importaciones de China. El sosiego de la tregua de 90 días dada en diciembre 2018, y las concesiones conocidas por parte de ambas potencias, llevó a los mercados financieros globales a la recuperación de cotas negativas obtenidas en dicho año. Por lo menos por un tiempo…

La reunión a dos semanas de subir los aranceles del 10% al 25%, me dio la impresión de que no estaban de acuerdo todavía en grandes puntos de sus peticiones. Como resultado de la reunión, las declaraciones finalizaron con “avances importantes”, pero sin el anuncio de resultados concretos. Por otra parte, en esa fecha nos llegó un dato relevante de las aduanas chinas, el superávit comercial de China con EEUU se redujo un 23,2% desde que comenzó la tregua comercial entre ambos países.

Entretanto, la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos se preparaba por si el escenario no era tan positivo como marcaban los mercados financieros, daban por hecho que habría acuerdo. Si en enero 2019, la FED tuvo claro que los tipos no podían seguir subiendo, en la reunión de febrero acordaron un parón en el proceso de reducción de su balance.

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Fuente: Twitter

A principios de marzo, el equipo americano creyó que la fecha de fin de la tregua estipulada era insuficiente, por lo que Trump prorrogó el plazo para dar continuidad a las negociaciones que estaban en marcha. La paciencia tiene un límite, en el caso del presidente de EEUU menos. Los datos a su favor, extendieron el plazo, USA seguía mostrando muestras de fortaleza, en el primer trimestre el PIB se elevó un 3,2%, por encima del 2,5% que calculaban los analistas. 

Durante esa prorroga, el equipo comercial americano comprobó muy de cerca que las promesas chinas de acatar aspectos sustanciosos como la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología estaban muy lejos de materializarse, dando tres pasos hacia atrás. Es en este instante (principios de mayo 2019), cuando el presidente de EEUU, hace de su cuenta de Twitter su megáfono oficial para lanzar amenazas al mundo y a su principal enemigo, China. Soy consciente de que ya había utilizado esta herramienta anteriormente, pero cómo les digo es el momento donde se acabó la calma y comenzó el peor periodo de la Guerra Comercial Z.

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Fuente: El Español

El domingo 6 de mayo de 2019, Trump, anuncia que los aranceles estadounidenses a los productos procedentes de China aumentarán del 10% al 25%, ya que las conversaciones entre ambos países “continúan, pero muy lentamente”.

La bravuconada la mostró con este tuit:

Durante diez meses, China ha estado pagando aranceles a EEUU del 25% sobre 50.000 millones de dólares en bienes tecnológicos, y del 10% hasta los 200.000 millones de dólares en otros bienes. Los del 10% subirán al 25% el viernes”.

La amenaza cayó hondo en Pekín, elevando la tensión de nuevo entre las dos mayores economías del mundo. Por poco no asiste la delegación china para una de las rondas finales de la complicada negociación comercial.

La voz de la cordura salió a dar su opinión sobre el hecho descrito. El legendario inversor de valor, Warren Buffett, aseguró que la última jugada del presidente Trump es racional dentro del juego peligroso en el que están inmersos ambos países, pero:

“Si de verdad tenemos una guerra comercial, sería malo para todo el mundo, y podría ser muy malo, dependiendo de hasta dónde se lleve”.

Observando la perspectiva negativa, mi investigación me llevó a averiguar que China estaba aumentando el comercio con la Unión Europea (11,8%), y con los países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) (9%), en el periodo de enero-abril 2019.

No crean que quedó todo ahí, pocos días después Trump volvió a la carga para lanzar dos mensajes provocativos a Pekín, para aumentar aún más la tensión entre ambos países.

“La razón de la marcha atrás de China y su intento de renegociar el acuerdo comercial, es que tienen la sincera esperanza de que serán capaces de negociar con Joe Biden o con alguno de esos débiles demócratas, y así continuar timando a EEUU (500.000 millones al año) en el futuro”.

Y continúa así:

“Adivinen qué, ¡eso no va a ocurrir! China nos acaba de informar (el viceprimer ministro) que vienen a USA a buscar un acuerdo. Ya veremos, pero estoy muy contento con la idea de más de 100.000 millones de dólares al año en aranceles llenando las arcas estadounidenses”.

Ese mismo día tuve constancia de que China amenazó con “represalias” si Washington seguía finalmente adelante con la subida de aranceles. Al día siguiente confirmó de nuevo el rencor guardado. Trump de nuevo salió a la palestra afirmando que se podía llegar a un acuerdo y que había recibido una “bonita carta” del presidente chino, Xi Jinping, al respecto. A saber, el concepto que tiene de carta bonita este señor.

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Fuente: El País

Las primeras consecuencias no se hicieron de esperar. Un grupo de más de 170 compañías, incluidas las multinacionales Nike y Adidas, reclamaron el 21 de mayo al presidente estadounidense, que eliminara el calzado de la lista de productos chinos, la cuál se vería afectada por la subida de los aranceles.

Unos días antes, se supo que las ventas de Apple en China cayeron un 21% en el primer trimestre del año, hasta poco más de 10.000 millones de dólares. El beneficio operativo bajó hasta los 3.600 millones de dólares, un 27% menos.

Desde que Trump enchufó la máquina de los aranceles para reajustar el histórico déficit comercial, la estrategia no está teniendo el resultado esperado. En 2018, el déficit americano creció un 10%, hasta 878.700 millones dólares, con China en el principal foco. El comercio con Pekín arrojó un saldo negativo de 419.000 millones de dólares, un 12% más que en 2017.

En conclusión, se avecina una tormenta que sólo será tolerable por aquel país que muestre mayor cordura y pacifique esta Guerra Comercial Z.

Continuará…







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